Flow le da seguimiento a cada factura vencida por WhatsApp, SMS y llamada, entiende cuándo el cliente promete pagar y te deja un tablero donde ves todo lo que está pasando — sin que nadie tenga que acordarse de nada.
La factura se vence un martes cualquiera. Nadie lo nota. Dos semanas después alguien revisa un Excel, manda un WhatsApp, el cliente no contesta, y la conversación se pierde entre otras cuarenta.
La cartera vive en una hoja que alguien tiene que abrir. Si esa persona está de vacaciones, nadie cobra esa semana.
El cliente dice "el viernes te deposito". Llega el viernes, no deposita, y nadie hace seguimiento porque nadie lo anotó.
¿Le escribimos? ¿Contestó? ¿Quién habló con él la última vez? Sin bitácora, cada gestión empieza de cero.
Sube un CSV con tus facturas o conecta tu ERP. Flow calcula el saldo, los días de mora y el tramo de antigüedad de cada documento.
"3 días antes de vencer, recordatorio. Al día 1 de mora, primer aviso. Desde el día 15, cada semana. Al día 60, llamada." Lo escribes una vez.
Cada mañana revisa la cartera y encola lo que toca hoy. Respeta horarios legales, no repite mensajes y se detiene si el cliente ya pagó.
"Te deposito el viernes." Flow lo detecta, registra el compromiso, pausa los recordatorios automáticos y le pasa el caso al gestor.
El cockpit muestra qué se envió, qué se leyó, quién respondió, quién prometió pagar y quién incumplió. En una pantalla.
No es un número genérico de plataforma. Conectas tu instancia y los mensajes salen del número que tu cliente ya conoce — con tu nombre, tu foto y todo el historial de la conversación en un solo hilo.
No hay que preguntarle a nadie cómo va la cobranza. Está ahí: cuánto se debe, qué tan viejo es, qué se envió hoy, quién leyó, quién respondió y quién prometió pagar.
Seis tramos, del preventivo al mayor de 90 días. Con el monto y el peso de cada uno sobre el total.
Qué se está enviando ahora mismo, qué se entregó, qué se leyó y qué falló — con el motivo.
Los que el cliente prometió, los que vencen hoy y los que ya se incumplieron. Ordenados por urgencia.
Todas las conversaciones de WhatsApp y SMS en un solo lugar, con el saldo del cliente al lado.
Cada mensaje, cada llamada, cada pago y cada promesa, en orden cronológico.
Cuánto se cobró este mes, por qué canal llegó y qué gestor lo consiguió.
La cobranza está regulada. Flow trae los límites puestos de fábrica, no como una opción que alguien tiene que acordarse de activar.
Defines los días y las horas en que se puede contactar. Lo que cae fuera se reprograma al siguiente momento hábil — no se descarta ni se fuerza.
Un máximo de mensajes por deudor por día. El hostigamiento es sancionable y aquí no puede ocurrir por accidente.
Cada acción lleva una llave única. El motor puede correr diez veces y el cliente recibe un solo mensaje.
Si el cliente paga, responde o está en disputa, la automatización se apaga sola y el caso pasa a un gestor.
Las llaves de tu WhatsApp se guardan cifradas y nunca se devuelven en claro, ni siquiera a tu propio panel.
Cada mensaje enviado, cada respuesta y cada cambio queda registrado con fecha, usuario y detalle. Auditable.
Conectas tu propio WhatsApp, así que los mensajes no pasan por nosotros ni te los cobramos. Lo que se paga aparte son las llamadas y los SMS, que sí tienen costo de operadora.
WhatsApp ilimitado y llamadas con guion grabado. Para carteras que se cobran por mensaje.
Suma SMS de respaldo y llamadas con opciones por teclado.
Llamadas conversacionales: el agente habla con el cliente y registra el compromiso.
Conversación en tiempo real con interrupciones. Sin topes de cartera.
Precios en dólares. Los minutos y SMS se cobran por consumo real sobre el saldo de tu cuenta; el sistema deja de enviar antes que dejarte una deuda. El costo de tu instancia de WhatsApp lo pagas directamente a tu proveedor.
Entra y mira una cartera de S/ 952,000 con 41 deudores, reglas activas, conversaciones y compromisos de pago detectados automáticamente.
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